Publicado el 28 febrero de 2017 a las 12:35, por
Tests de intolerancia alimentaria

Tests de intolerancia alimentaria

En los últimos años han proliferado una serie de tests denominados de intolerancia alimentaria, todos ellos asegurando una mejora de las digestiones y capaces de solucionar los problemas derivados de una mala alimentación o incluso para inducir a la pérdida de peso pero, ¿son realmente fiables? ¿En tal caso, de cuál me puedo fiar? ¿Qué ciencia se encuentra detrás de cada uno de ellos?

María Cayuela, Farmacéutica y Responsable de Cres Genómic, nos resuelve la incógnita sobre los test de intolerancia alimentaria.

Principalmente vamos a hablar de tres tipos de estudios de intolerancia alimentaria:

  1. Con bioimpedancias
  2. De sangre o inmunológicos
  3. Genéticos

1. Tests de intolerancia alimentaria, Bioimpedancias

Las bioimpedancias o análisis de impedancia bioeléctrica son estudios que tuvieron su inicio en los años 80 con la comercialización de unos pequeños dispositivos que someten al cuerpo a descargas eléctricas (lo suficientemente pequeñas como para no producir ni un calambre).

Estos dispositivos conducen la electricidad a través del organismo, permitiendo la diferenciación de la distribución de tejidos. Como sabemos, la electricidad se conduce por distintos medios físicos (agua, grasa, aire…) a distintas velocidades. Si forzamos que una corriente eléctrica pase por nuestro cuerpo podremos diferenciar que cantidad de grasa, agua o músculo está formando nuestro organismo según la velocidad por la que viaja en cada tejido. Los tests de intolerancia basados en bioimpedancias defienden que cada alimento presenta una composición distinta en agua, grasa y músculo, por lo tanto, al hacer pasar la corriente se puede conocer qué alimentos quedan atascados en nuestro organismo y no se metabolizan bien.

A pesar de poder diferenciar científicamente a los alimentos con bioimpedancias, me surgen una serie de dudas que hacen que este tipo de tests de intolerancia no pasen mi barrera de fiabilidad. ¿Qué pasa si hace mucho que no tomo un alimento que me pueda sentar mal?, ¿Las bebidas cuya proporción es mayoritariamente agua cómo afectan?, una vez he absorbido el alimento y con sus microparticulas disueltas en mi sangre, ¿qué influencia tiene la electricidad en ellas? ¿Qué pasa con los diferentes cortes de carne? ¿Qué pasa si consumo alimentos de carne de peor calidad?, y podríamos añadir una gran variedad más de dudas.

Esto no implica que los tests de bioimpedancia no sirvan para nada, es una herramienta muy útil para sacar un perfil de tejidos de un paciente, conocer dónde se acumula mayoritariamente la grasa y si presenta o no retención de líquidos. Hoy en día, es una de las principales herramientas de los nutricionistas. Aun así, sus valores pueden no ser fiables si la prueba no se realiza en las condiciones adecuadas, ya que un consumo elevado de agua justo antes de la prueba desvirtúa los resultados.

2. Tests de intolerancia alimentaria de sangre o inmunológicos

El siguiente tipo de tests que vamos a explicar son los de sangre o inmunológicos. Para ello desarrollaremos un pequeño concepto; cada animal y cada alimento presenta pequeñas moléculas que le permiten diferenciarse y relacionarse con su medio, estas moléculas son proteínas, y como en ciertos alimentos pueden producir alergias. Estas proteínas que identificarían cada alimento en el organismo van a activar una pequeña parte de nuestro sistema inmunológico, nuestro sistema de defensa frente a agentes extraños.

El sistema inmunológico al reconocer un alimento, si lo considera como algo extraño y perjudicial, va a generar unas partículas que se denominan inmunoglobulinas, una activación descontrolada por parte de nuestro organismo hacia una molécula inocua o indiferente es lo que conocemos como alergia. Los tests de sangre o inmunológicos se basan en esta teoría. Cuando un alimento no nos sienta bien, el organismo va a tender a eliminarlo, generando unas inmunoglobulinas específicas, pero no en la suficiente cantidad como para producir alergia. Cuando extraemos sangre al paciente, valoramos qué inmunoglobulinas han aparecido y, por tanto, qué alimentos no son asimilados correctamente en nuestro organismo.

Podemos decir que esta ciencia es más específica que la anterior en este sentido y vemos una lógica clara entre la ciencia y su empleo. Lo malo es que nuestro sistema inmunológico es cambiante, no es el mismo cuando nacemos que cuando morimos, ni durante un mismo año, ya que cambia en las estaciones e incluso sabemos que es distinto cuando nos levantamos que cuando nos acostamos. Estos cambios en el sistema inmunológico pueden generar que los datos obtenidos no sean fiables y puedan darse muchos falsos negativos e incluso falsos positivos. Puede que los datos nos sirvan durante unos meses, pero seguro que tendremos que repetirnos la prueba cada seis meses para que podamos ir ajustando nuestra dieta.

3. Tests de intolerancia alimentaria genéticos

En los últimos años ha llegado la revolución en tests genéticos de intolerancias, y esto sí que ya nos ha liado del todo, ¿será la solución definitiva?

Empecemos como en los otros dos estudios explicando la ciencia. La genética es la parte de la ciencia que estudia la herencia biológica de las personas, es decir, lo que nos han transmitido nuestros antepasados en cuanto a nuestra biología. En todas las células de nuestro organismo encontramos el ADN, este conjunto de genes que deciden si tenemos los ojos azules o marrones, si tenemos el pelo rizado o liso, si tendremos cáncer o si no, si seremos altos o bajos, y todos los aspectos que podamos imaginarnos.

En el año 2000 con el proyecto genoma humano, se pudieron conocer todos y cada uno de los genes que nos componían. Podríamos decir que sería como conocer todos los ladrillos que hacen una casa, sabiendo el papel que tienen todos y cada uno en la estructura. Más adelante, se hizo el proyecto 1000 genomas, que nos permitió comparar 1000 genomas distintos, conociendo qué ladrillos se repetían en cada casa o, lo que es lo mismo, qué genes se repetían para cierta información. Esto supuso conocer, por ejemplo, qué gen era el encargado del color de ojos o del estilo de pelo. Por último, se han ido realizando pequeñas investigaciones sobre cada uno de los genes en nuestro cuerpo que se deben incluir obligatoriamente en las bases de datos genéticas de aportación a la comunidad científica, una vez se ha comprobado que al menos 200.000 cumplen que, si tienen ese gen, van a tener el problema indicado. Esto ha permitido, a día de hoy, un conocimiento exacto sobre los genes que están implicados en cada una de las líneas metabólicas de los alimentos, cuáles van a hacer que nuestro sistema inmunológico ataque a ciertos componentes (intolerancia al gluten) o si tendremos la capacidad de tomar leche en nuestra edad adulta (intolerancia a la lactosa).

Además, la genética es para toda la vida, no varía con el tiempo ya que es lo que nos hace ser quienes somos.

No sé vosotros, pero el Test Genético me parece la opción más fiable. Pero ahora bien… Si nos ponemos a buscar encontraremos un montón de páginas sobre informes genéticos, intolerancias alimentarias, tests de intolerancia alimentaria con tu genética… Pero, ¿cómo podemos diferenciar cuáles son fiables y cuáles un fraude?

  • Lo primero, buscar páginas que tengan un sitio físico al que poder acercarte y preguntar, yo no estaría muy tranquila de mandar mi material genético a un sitio sin localización física, aunque no sea en tu ciudad.
  • Que estén avalados por profesionales de la Comunidad, que se dediquen al estudio de la nutrición o tengan un campo de actuación en ese ámbito. Igual que no te harías un corte de pelo en el supermercado.
  • Que no tengan miedo en decirte qué laboratorio les procesa las muestras, infórmate bien del laboratorio (son ellos los que van a manipular tu muestra).
  • ¿Qué tipo de muestra te están pidiendo? ¡Ojo! Muchos tests de intolerancias por bioimpedancias se anuncian como genéticos y no lo son. Recuerda que tu genética está en tus células, sólo raspados bucales o muestras sanguíneas son los adecuados para conseguir datos genéticos correctos.
  • Recuerda que todos los datos genéticos deben ser estudiados y valorados por un profesional. Es mejor gastar un poco más de dinero pero que tu informe genético sea explicado por un profesional del sector que te ayude a entender tu genética y valore los aspectos más adecuados de tu dieta. Igual que una analítica sanguínea te la lee un doctor, deja que un profesional en nutrición y genética te asesore.

Recuerda que el conocimiento nos hace libres así que, una vez conociendo todos y cada uno de los aspectos de los tests de intolerancias, valora cuál es el que prefieres y adelante. Os dejo un pequeño cuadro resumen sobre los tests de intolerancia alimentaria:

Tipo de Informe Científicamente fiable Duración de los datos Otros
BIOIMPEDANCIA NO Corta Fiable para realizar estudios de distribución corporal
SANGRE o INMUNOLÓGICO 6 meses máximo Para datos puntuales puede ser adecuado
GENÉTICO Toda la vida Estudia bien el sitio donde te lo vayas a hacer, recuerda que lo barato sale caro.