Publicado el 5 mayo de 2014 a las 16:59, por

La piel necesita mayores cuidados en verano ya que el calor deshidrata más rápido y, de esta manera, se vuelve más proclive a infecciones y existe un mayor riesgo de cáncer de piel y envejecimiento prematuro. Higiene, humectación y protección solar son los tres pasos imprescindibles para cuidar nuestra piel en verano. La limpieza diaria debe realizarse con productos sin perfume, que no irriten pero que ayuden a eliminar la suciedad y grasas acumuladas. Tras la higiene, llega el momento de la hidratación. Las cremas hidratantes ayudan a recuperar la humedad perdida y resultan muy útiles cuando el calor reseca la piel. Por último, es imprescindible utilizar un protector solar diario con un factor de protección que esté recomendado por un médico o farmacéutico.

Para cuidar la piel del rostro es necesario realizar una rutina de cuidado intensivo. Para empezar, hay que lavar el cutis antes de aplicar el protector solar y es recomendable renovarlo cada cierto tiempo. Tras una larga jornada de sol, llega el momento de hidratar la piel con una limpieza facial y una crema hidratante para recuperar la humedad perdida. Además, es importante aplicar un astringente que ayude a mantener los niveles de PH de la piel evitando que pierda su luminosidad natural.

El producto más eficaz para la limpieza facial es el jabón natural sin alcohol y sin perfume. Cuando te sientas agobiada por el sudor, el polvo y la humedad del ambiente, prueba a refrescar el rostro con un atomizador lleno de agua a temperatura ambiente con unas gotas de limón. Notarás la cara más fresca y evitarás el exceso de grasa y poros abiertos.

Mi último consejo, y no por ello menos importante, es que bebas mucha agua, resulta fundamental para mantener una piel más sana. Además, retrasa la aparición de arrugas, ayuda a eliminar toxinas, mejora el rendimiento físico y regula la temperatura corporal.