Publicado el 9 enero de 2015 a las 15:13, por

La bioestimulación autóloga con plasma rico en plaquetas (PRP) favorece la reparación y el  rejuvenecimiento de la piel gracias a la aplicación de factores de crecimiento cutáneo, que mejoran la elasticidad y circulación de las zonas envejecidas, según explica la doctora María Luján Crespo, médico estético de Clínicas CRES.

La eficacia del PRP, como tratamiento de rejuvenecimiento de la piel, ha sido evaluada por diversos estudios. Entre ellos destaca una investigación turca publicada en The Journal of Cosmetic and Laser Therapy que confirma su efectividad a la hora de devolver la firmeza en aquellas zonas del rostro afectadas por la flacidez.

La aplicación de este tratamiento comienza con la extracción de los factores de crecimiento de la sangre venosa para ser almacenados en tubos con anticoagulante. Después se realiza un proceso de centrifugado que, siguiendo unos parámetros de velocidad y tiempo empleado, permite aislar los glóbulos blancos, rojos y plasma sanguíneo. Finalmente, en condiciones de esterilidad, se aísla y activa el PRP.

Los factores del crecimiento del PRP activados se infiltran en la zona a tratar mediante una mesoterapia y usando una crema anestésica. La duración del proceso de infiltración es de 10 a 30 minutos y, si se suma el tiempo de preparación del PRP, ronda los 60 minutos.