Publicado el 16 mayo de 2017 a las 11:44, por

Probióticos

Según se recogen en la guía publicada por la FAO y la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el 2002, los probióticos son “microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuada, confieren un beneficio a la salud del que los toma”. Partiendo de esa definición, vamos a ser algo más concretos sobre qué son y para qué sirven los probióticos.

Se trata de bacterias y levaduras que están presentes en alimentos, medicamentos y suplementos dietéticos. Los probióticos utilizados con más frecuencia son los pertenecientes a las especies Lactobacillus y Bifidobacterium. Se creía que las únicas funciones del intestino eran la digestión y posterior absorción de nutrientes, pero hoy en día se ha demostrado que resulta un órgano fundamental para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Los probióticos actúan modificando el equilibrio de la flora microbiana en el intestino mediante la producción de ácidos grasos de cadena corta y aumentando la eficacia global de la digestión. Los ácidos grasos de cadena corta, producidos por la flora bacteriana, reducen también el pH en el intestino, lo que, a su vez, puede modificar la consistencia de las heces y estimular el peristaltismo intestinal. Por lo tanto, a las personas que padecen molestias intestinales (flatulencias, tránsito irregular o alterado, hinchazón, etc.) les conviene disminuir la proporción de estas cepas metanógenas en el colon y favorecer las cepas no productoras de metano, como las bifidobacterias, los lactobacillus y los S. thermophilus. La regeneración de la flora intestinal mediante el consumo de fibra y la aportación de probióticos, es por tanto esencial para evitar alteraciones del tránsito intestinal.