Publicado el 14 agosto de 2014 a las 08:07, por

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El sol es uno de los principales factores que influyen en la aparición de manchas e imperfecciones en la piel, de ahí la importancia de una revisión de la piel tras el verano.

“Cada mancha es distinta y necesita un tratamiento específico y el diagnóstico previo de un especialista”, según los Médicos de CRES.

Realizar un diagnóstico de la piel después del verano es imprescindible para estudiar tanto las nuevas manchas aparecidas como el cambio de forma u oscurecimiento de las que ya se tienen. En edades jóvenes las manchas son más frecuentes en mujeres, pero a medida que envejecemos, también aparecen en hombres de igual forma.

Podemos encontrarnos con este tipo de manchas tras un diagnóstico por parte de los especialistas de las clínicas CRES:

Los léntigos solares, también conocidos como manchas de la edad, son aquellas manchas que aparecen en zonas expuestas al sol y tienen una forma redonda de márgenes irregulares. Su origen está en relación con la edad o con el exceso de exposición al sol.

El melasma es aquella mancha de origen hormonal que tiene una forma irregular y bordes difusos (geográficos). Suele aparecer en el labio, la frente o las mejillas y empeora en verano con la exposición al sol.

Se recomienda, tras el verano, consultar a un médico especialista para eliminar todas estas imperfecciones aparecidas y relizar un tratamiento preventivo.