Publicado el 28 enero de 2015 a las 18:14, por

La otoplastia, o cirugía de las orejas, es el procedimiento que se lleva a cabo para corregir los defectos de forma y posición de los pabellones auriculares, en especial, las denominadas ‘orejas de soplillo’. Este tipo de intervención quirúrgica produce al paciente un alto grado de satisfacción ya que permite que aumente su calidad de vida relacionada con la salud, según un estudio alemán publicado este mes en la revista HNO, que asegura que los niños y adultos que se someten a esta operación experimentan una mejoría significante y de larga duración.

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Es la quinta intervención de cirugía estética más demandada por los hombres, según el informe ‘La realidad de la cirugía estética en España 2014’, realizado por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Este estudio destaca que casi la mitad de los menores de edad que se someten a una operación de estética, optan por la otoplastia.

Esta operación es sencilla y consiste en devolver las orejas a sus pliegues normales, reduciendo los cartílagos que sean demasiado grandes. Así, se pegan las orejas al cráneo. Los resultados se aprecian al mes de la intervención y serán definitivos seis meses después de la cirugía. Además, tiene la ventaja de que las cicatrices no se ven, ya que el cirujano realiza la incisión en el pliegue posterior de la oreja.

La intervención, que se realiza con anestesia local o anestesia local con sedación, suele durar entre una y tres horas. Tras la misma, el paciente deberá llevar un vendaje y después cambiarlo por  una banda elástica tipo deportiva, que portará varias semanas al dormir para evitar que las orejas se doblen.