Publicado el 26 octubre de 2015 a las 11:57, por

Conforme avanzan los años, el cuerpo envejece y podemos no sentirnos cómodos con nosotros mismos. Encontrar un equilibrio físico y mental es importante para ser felices y la cirugía estética puede ser una herramienta importante para conseguirlo.

Sin embargo hoy queremos hablar de un fenómeno interesante que vas más allá de juzgar si una intervención de estética ha sido realizada correctamente o no ¿Debe una cirugía cambiar nuestra apariencia tanto que no parezcamos la misma persona? Últimamente hemos visto muchos casos de famosos que han pasado por quirófano con resultados sorprendentes.


Recientemente tenemos el caso de Camilo Sesto con su fulgurante aparición en el programa “Qué tiempo tan feliz”, donde enseñó los cambios radicales que había sufrido su rostro después de una cirugía estética. El cantautor español se sometió, según expertos cirujanos, a varios procedimientos como un lifting facial, toxina botulínica en la frente y levantamiento de párpados. Sin embargo, en las últimas entrevistas, Camilo Sesto negó cualquier tipo de cirugía estética, declarando que todo se debe al uso de maquillaje. También Donatella Versace, la diseñadora italiana, es célebre por sus intervenciones de cirugía estética que han hecho correr ríos de tinta en el pasado.

Sin embargo quizás, uno de los casos paradigmáticos de este tipo de cirugía y que ha estado en boca de todos estos últimos tiempos ha sido el de Renée Zellweger. La actriz tejana se presentó en la alfombra roja de unos famoso premios con un aspecto que levantó todas las alarmas ¿Dónde estaba la inconfundible mirada de Bridget Jones? Según los expertos este cambio tan profundo se ha debido a una simple blefaroplastia que ha cambiado tanto la fisonomía de la actriz hasta hacerla casi irreconocible. No por otra cosa se ha acuñado un nuevo termino para estos cambios radicales: “Hacerse un Renee Zellweger”

Pero ¿Es una buena cirugía solamente la que no se ve de forma evidente?

Desde un punto de vista meramente profesional no tiene por qué ser así pero es importante tener en cuenta que la persona debe siempre prevalecer sobre el retoque o modificación que se lleva a cabo. Ejemplos excelentes de cirugías estéticas son las de la actríz española Elsa Pataky que, aunque ella nunca las haya confirmado, la han ayudado a convertirse en una de las mujeres más deseadas (según cirujanos profesionales, Elsa Pataky se ha hecho un retoque en el tabique nasal y una mamoplastia). Otro ejemplo de excelente cirugía estética es Megan Fox que se ha realizado un retoque de nariz, de los pómulos, y toxina botulínica en los labios.

Una cirugía estética profesional, además de generar seguridad, genera un aumento de autoestima y de confianza en el cliente, ya que mejora el aspecto estético de la persona.
Sin embargo deberíamos preguntarnos ¿Cómo debemos abordar los retoques que nos hacemos? Es normal que se esperen cambios radicales después de una intervención pero es siempre necesario dejarse aconsejar por expertos profesionales que nos marquen las líneas maestras y que eviten que de una forma inesperada nos miremos al espejo y no seamos capaces de reconocernos.

¿Qué pensáis vosotros? :)