Publicado el 10 julio de 2014 a las 15:08, por

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Una barbacoa siempre está relacionada con un momento divertido, veraniego y tranquilo. Se celebra al aire libre, en el jardín, en un área recreativa acondicionada e incluso en la playa y, además, puede ser parte de una alimentación sana para tus hijos.

El asado al fuego de carbón de madera es también una técnica que ha generado numerosos debates ya que se pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y los alimentos quemados forman unos cuerpos tóxicos llamados benzopirenos, que permanecen y se concentran en la superficie de los alimentos, aunque su penetración en la masa es mínima. Cuando el asado se hace con carbón de madera sobre el que cae la grasa, la cantidad de benzopireno es mayor que cuando se utilizan fuegos verticales y con barbacoas eléctricas. Pero no por ello debemos renunciar al placer de comer alguna vez alimentos a la brasa, eso sí, a condición de respetar algunas reglas básicas y, sobre todo, de no abusar. Si lo hacemos, es preferible emplear barbacoas verticales porque las grasas quemadas escapan en buena medida, lo mismo podemos decir de las barbacoas eléctricas. También es recomendable utilizar carnes o pescados magros.

En la parrilla cabe casi todo, desde la carne de ternera en filetes o chuletas, hasta las chuletillas de cordero, hamburguesas, salchichas, costillas y chorizos, pasando por mariscos, pescados, verduras, hortalizas y frutas.

Te recomendamos engrasar la parrilla con aceite antes de cocinar y salar la carne una vez asada. Al darle la vuelta evita pincharla para no perder su jugo. En el caso del cordero, lo mejor es usar un fuego bajo para que el exterior quede dorado y el interior tierno. Salchichas, chorizos o hamburguesas se asan a fuego suave.

Costilla: Es uno de los cortes más tiernos, bien sea de ternera, vaca o cerdo. Resulta excelente a la plancha o la parrilla, sobre todo adobada, recubierta de una mezcla de especias picantes y aceite o vino.

Bistec o filete: La carne de vaca o ternera en filetes es muy apropiada para ser asada o frita.

Chuleta y entrecot: Sea cual sea su procedencia, la chuleta o el entrecot nunca deben faltar. Si te gustan los sabores exóticos, evita la sal y riega la carne, preferiblemente de cerdo o cordero, con miel.

Hamburguesa: Tiene un contenido en grasa variable. Cuantos más puntos blancos presente, más grasa contendrá.

Salchichas: Suelen elaborarse con carne de cerdo, pero también las hay de vaca, ternera y aves.

Chorizo: Se elabora con carne de cerdo, o cerdo y vaca, sazonado con ajo, pimienta, pimentón y otras especies. El que se utiliza en las barbacoas es fresco, sin curar, y debe hacerse poco a poco, a fuego bajo, para que no se dore demasiado.

Otra alternativa es preparar una barbacoa de carnes exóticas a base de canguro, cocodrilo, búfalo, emú o avestruz, carnes que destacan por sus propiedades nutritivas y su mínima cantidad en grasa saturada.

Para el pescado es mejor utilizar una doble parrilla impregnada de aceite que facilite dar la vuelta a la pieza y evite que se rompa. Asegúrate de que está bien lubricada y asa el pescado untado también de aceite, siempre a fuego caliente o medio caliente. En 10 minutos, según el espesor de la pieza, el pescado estará cocinado.

Frescos y enteros: Siempre que sea posible utiliza pescados frescos de piel firme y enteros, como la lubina, el bonito, el salmón, las sardinas o las truchas. Sólo hay que abrirlos por el vientre a lo largo.

En rodajas: Deben ser tajadas gordas para evitar que se rompan. Pueden ser de bonito, merluza, salmón.

Brochetas: Resultan exquisitas las de camarones o quisquillas alternadas con trozos de pescado, como sepia, y de vegetales. Si usas pinchos de madera, sumérgelos en agua durante media hora para evitar que se quemen en la parrilla.

Mariscos: Gambas, langostinos y cigalas son los más recomendables para la barbacoa. Lo más sencillo es colocar las piezas directamente en la parrilla con un poquito de sal gorda y un toque de aceite de oliva virgen extra. Los dejas hasta que se vean burbujitas en las cabezas, les das la vuelta y echas un poco más de aceite y zumo de limón.

En verano además puede resultar mucho más ligera y refrescante una barbacoa vegetariana. La parrilla admite todas las verduras y hortalizas que normalmente se consumen cocidas. Con ellas podemos preparar coloridas brochetas, menestras o verduras rellenas conservando todas sus propiedades, ricas en minerales, vitaminas, fibra y sustancias de acción antioxidante. Cualquier tipo de parrillada puede ir acompañada de ensaladas y frutas para hidratar el cuerpo en los días más calurosos.

Las ensaladas se preparan, en gran medida, con verduras, frutas y hortalizas de temporada: zanahorias, tomates, espárragos, berenjenas, pimientos verdes, calabacines, etc. Se limpian bien, se les echa un poco de aceite y sal y ya están listas para asar.

Menestra: Soloca diferentes hortalizas como espárragos, tomates, zanahorias, etc, cortadas a tiras y untadas con una mezcla de aceite, ajo y perejil.

Brochetas: Combina las verduras u hortalizas con langostinos, setas, sepias o trozos de carne y obtendrás unas coloridas y sabrosas recetas.