Publicado el 26 julio de 2016 a las 13:45, por

Llegan las vacaciones de verano y uno de los alimentos más consumidos pasa a ser el Helado. Este pasa a ser uno de nuestros grandes aliados para combatir el calor, pero se puede convertir en nuestra peor pesadilla al subirnos a la báscula.

Esto se debe a que ciertos tipos de helados suelen tener una alta densidad calórica, es decir, que en una pequeña cantidad estamos consumiendo un muy alto porcentaje de azúcares y grasas.

La mayoría de helados tienen un alto porcentaje de agua y aire, pero se le añaden otros componentes para que aumenten su cremosidad como pueden ser la nata, el azúcar o la leche, que aumentan el porcentaje calórico (sobre todo la nata)

Cada ración de helado (una bola) equivale a unas 200 Kcal… pero seamos sinceros, pocos de nosotros consumimos sólo una bola. La mayoría de helados se toman con cucurucho, varias bolas de helados, siropes, caramelitos, etc. Y si estamos en un restaurante y nos sirven una copa añádele además la nata.
Si no quieres asustarte no hagas el cálculo de cuantas kilocalorías reales estas consumiendo, y mucho menos si estas calorías son innecesarias ya que las hemos tomado después de una comida copiosa con amigos o familia.

Si al helado le añadimos ingredientes como toppings de chocolate, crocanti o siropes, su contenido calórico “se dispara” y se convierte en un alimento inadecuado para compaginar con una dieta de adelgazamiento (sobre todo si lo comemos con frecuencia).

Disfrutar del helado en verano

El helado puede ser un gran aliado en verano siempre y cuando lo comamos con moderación, ya que si sabemos elegir el tipo de helado, éste puede ser menos calórico que otros alimentos como el alcohol, el embutido o los frutos secos. Es decir, que una bola de helado puede ser ideal como tentempié a media tarde. Además el helado contiene muchos micronutrientes importantes, como calcio, sodio, potasio, fósforo y vitamina A (con fuerte acción antioxidante).

Entonces, ¿cómo debemos elegir un helado?

1). Toma exclusivamente 1 bola de helado, disfruta al máximo de ese momento y no caigas en repetir porque te hayas quedado con el gustillo.

2). Elige sabores de sorbetes de frutas, este tipo de helados van a tener más cantidad de fibra y no van a ser tan calóricos como otros de chocolate o vainilla que se elaboran con mayor cantidad de nata.

3). No abuses de los helados “light”. Light significa que ese alimento lleva un 30% menos de contenido calórico que el original, es decir, en vez de 200 Kcal estás tomando 140 Kcal, siguen siendo muchas. Es mejor disfrutar de un buen helado con moderación que abusar a la larga del light pensando que no afecta a nuestro organismo.

4). Los polos, los granizados y los sorbetes, son unos grandes sustitutos de los helados. Suelen llevar un porcentaje mayor de agua y por tanto, son menos calóricos.