abdominoplastia

Si nos encontramos ante un exceso de grasa en la zona del abdomen podemos directamente recurrir a una liposucción con láser, sin embargo si tenemos un exceso de piel y/o otro tipo de problemas relacionados con la musculatura abdominal nos nos quedará más remedio que utilizar una intevención que denominamos abdominoplastia.

La función de la pared del abdomen es crucial para nuestro organismo: contener los órganos abdominales y a su vez permitir que la columna vertebral se mantenga recta. Este grupo muscular se conforma por diferentes músculos muy diversos entre los que destacan los llamados rectos abdominales. Los rectos abdominales se sitúan en la zona comprendida entre las costillas y el pubis y se encuentran unidos formando la parter anterior del abdomen. Son dos músculos muy importante ya que durante el periodo de gestación se separan creando un espacio para el útero en crecimiento. Al finalizar el periodo de gestación dichos músculos deberían volver a unirse pero sin embargo este hecho no suele suceder completamente. En el caso de los hombres también nos encontramos esta distensión abdominal que normalmente se produce por una acumulación de grasa intrabdominal. Esta separación genera un área débil en el centro de esta zona abdominal que denominamos diátesis. Dependiendo de los casos, la distancia entre los rectos puede ser diferente y nos podemos encontrar o no con hernias umbilicales, paraumbilicales y en la zona central.

Desde un punto de vista estético la separación entre rectos abdominales provoca un aumento en la cintura y, visto de perfil, el abdomen presenta una forma más abombada. A su vez la piel puede sufrir un proceso de distensión y perder elasticidad formando un exceso de piel que cae por encima del pubis.

Cuando decimos abdominoplastia hablamos de una intervención completa diseñada para quitar grasa, mientras eliminamos el exceso de piel y corregimos la distensión en los rectos abdominales. Para llevar a cabo esta intervención es necesario realizar una incisión en la zona inferior del abdomen, similar a la de una cesárea pero ligeramente mayor, de forma que podamos separar los tejidos para acceder a la musculatura. Una vez finalizada la intervención se unen de nuevo los músculos creando un corsé natural y posteriormente se procede a estirar hacia abajo la piel y la grasa eliminado el exceso. Después se recorta el ombligo para que vuelva a su lugar.

Descripción de la intervención:

Se lleva a cabo con anestesia general y tiene una duración de entre 3 y 4 horas (dependiendo alcance). Los pacientes al despertarse se encuentran con drenajes, apósitos y una faja elástica. Tras una noche ingresado, normalmente el paciente abandona el centro una vez que los drenajes hayan sido eliminados. Es crucial que los pacientes retornen a su actividad cotidiana lo antes posible. En los primeros momentos existe una sensación de incomodidad con algo de picor pero en ningún caso nos encontramos con dolor. Tras la primera revisión (que se produce en unos días) los pacientes comienzan a ducharse y usar cremas hidratantes y en unos 10-15 días se procede a retirar los puntos restantes

Durante el primer mes el paciente debe llevar en todo momento la faja elástica realizando ejercicios controlados para recobrar el tono muscular. En este primer mes observamos como la zona se desinflama y se observa ya el resultado. Después nos encontramos fenómenos inflamatorios pasajeros y las cicatrices, ya de por si difícilmente visibles, se vuelven finas y claras.

Resultado y eventuales complicaciones:

Las complicaciones que nos podemos encontrar son el hematoma (extremadamente extraño), las infecciones (altamente improbables), el seroma (más normal que pueda aparecer), los problemas cicatriciales y las temibles flebitis y trombosis. Estas últimas se pueden y deben prevenir consiguiendo que los pacientes recobren su actividad lo antes posible de forma que se active la circulación de piernas.

Los resultados que nos encontramos puede ser sorprendentes: abdomen con su forma natural, músculos rectos abdominales bien marcados, estrechamiento de la cintura y un abdomen que, visto de perfil, es netamente más plano. En lo que se refiere a las cicatrices, en un primer momento son menos estéticas pero con el tiempo acaban siendo más finas y claras.

Preguntas Frecuentes:

  • ¿Hay dolor en el postoperatorio? No, durante los primeros días hay molestias debidas a no poder ducharse por completo y por la sensación de llevar un corsé, debida a que los músculos rectos abdominales están más apretados; pequeña molestia que poco a poco desaparece.
  • ¿Cuándo puedo volver a una vida normal? En general, a los 7-10 días los pacientes están en condiciones de reanudar actividades normales.
  • ¿Puedo hacer deporte? A partir del mes es aconsejable empezar con actividades deportivas, pero de forma progresiva.